Nota Central Enero
El ámbito laboral no está exento de la competitividad que provoca, en muchas ocasiones, situaciones de tensión innecesarias. Un correcto tratamiento del tema que incluya  una adecuada gestión de la comunicación interna alivia estas situaciones en pro de un lugar de trabajo más sano.

En tiempos del fast food, de tecnología de última generación y de la obsesión por sacar cabeza y ser los mejores en todo a costa de lo que sea, es que conviene detenerse, observar y reflexionar.

Estamos ante un fenómeno de competitividad desmedida en distintos ámbitos, y en el laboral en particular es donde aflora más abierta y rápidamente. Puede darse en torno a muchas cosas, entre las que se destacan: puesto de trabajo, sueldo, desarrollo intelectual u oportunidad de crecimiento. Esto genera que el ambiente y clima laboral se enrarezcan, en muchos casos provocando discusiones innecesarias, disgustos, desaires; y permitiendo que afloren sentimientos como ira, tristeza, desilusión, tanto de forma ascendente como descendente.

¿Cómo se articula este fenómeno y una gestión correcta de la comunicación interna?

Una gestión correcta de la comunicación interna contribuye a que los fantasmas que están presentes en la organización desaparezcan, facilitando el diálogo y brindando a los colaboradores la oportunidad de que expresen sus deseos, ideas y proyectos a futuro. Ayuda también a que cada actor pueda mirar la organización desde distintas perspectivas: que desde las líneas directivas se entienda el día a día de la base operativa, y que ésta tenga una visión más global que le permita entender las decisiones tomadas.

Las dinámicas de integración o los role playing hacen que los lazos se estrechen, que las personas se conozcan más a fondo y no se vean como enemigos o posibles rivales. ¿Cuántas veces por un prejuicio armado por nosotros mismos juzgamos a una persona? Y al conocerla más a fondo podemos encontrar una realidad completamente distinta. No hubo magia, nos comunicamos y nos conocimos.

Por otra parte, comprender la visión y estrategia de la organización, junto al rol que cumple cada área en el logro de los objetivos  favorece a que los colaboradores sientan que son parte de un mismo “barco” y que todos empujan en una misma dirección.

La comunicación interna no erradica de fondo la competitividad entre compañeros de trabajo, pero sí fomenta la colaboración y contribuye a que los ambientes de trabajo sean más sanos, donde dé gusto estar.