La rotación laboral es un fenómeno cada vez más habitual; y aunque en gran parte es una tendencia amplia, desde la gestión de la comunicación interna podemos amainarla.

La rotación laboral es una constante en nuestros tiempos, lo que para las empresas significa más inversión en reclutamiento y capacitación, curvas de aprendizaje y hasta un costo de reputación en un mercado que muchas veces ve con malos ojos la rotación, juzgando a las empresas como incapaces de mantener a su gente. Por eso, aunque la rotación es inevitable –y hasta sano en cierta medida- vale la pena hacer algunos esfuerzos para disminuirla.

En la decisión de renuncia pesan factores ajenos –como situaciones familiares o el simple deseo de cambio. Pero también hay condiciones organizacionales: algunas que, si bien no se van a alterar sí se pueden resignificar –como las posibilidades de crecimiento, el tipo de tareas encomendadas o el nivel salarial-; y otras que más directamente implican a la comunicación, como el diálogo y la coordinación, el liderazgo, el reconocimiento, la confianza.

Algunas acciones de comunicación interna que ayudan a fomentar un buen clima y sentido de pertenencia son:

  • Tener un contacto más directo, individualizado y humano con los colaboradores, conociendo sus inquietudes, motivaciones y anhelos particulares.
  • Reconocerlos, por los logros pero también por los avances “intermedios” y las buenas actitudes independientemente del resultado.
  • Explicitar la propuesta de valor para el empleado que ofrece la empresa, más allá de la simple remuneración, como pueden ser la posibilidad de crecer, la estabilidad laboral, la flexibilidad, entre otros.
  • Estar presentes en fechas y momentos especiales con algún detalle: un simple saludo, un regalo y/o celebración aunque sean pequeños, una consideración especial como conceder medio día libre.
  • Generar encuentros donde los colaboradores puedan conocerse entre sí más a fondo y en facetas extra-laborales.

Para elegir las acciones que más generan compromiso en los colaboradores no existen recetas, pero sí ingredientes clave: conocer a nuestros públicos, a nosotros mismos como organización ¡y estar convencidos que son ellos la clave de nuestro éxito!