Llega fin de año y es un buen momento para hacer balances y tomar o retomar temas con impacto directo en los colaboradores para el siguiente período.

  • Beneficios: siendo un punto tangible de motivación, a veces los empleados pierden la cuenta de los beneficios que les otorga su empresa. O porque con el correr del tiempo éstos cambian -algunos caducan, otros se suman; o porque a la persona no le eran relevantes cuando se lanzaron, pero sí les serían ahora. Es importante mantenerlos actualizados para que se aprovechen al máximo.
  • Valores: toda organización tiene una misión, visión y valores… ¡incluso si todavía no se han explicitado! Tener los valores presentes al principio del nuevo año –con nuevos proyectos y metas- ayuda a que los colaboradores y equipos alineen los objetivos y procesos con la cultura organizacional.
  • Performance y perspectivas individuales: para el colaborador es importante comprender el camino que está transitando: si el modo con el cual desempeña su tarea es el deseado, los logros alcanzados y las perspectivas que tiene dentro de la organización. Es importante que se pongan sobre la mesa los puntos fuertes a mantener y los débiles a mejorar, siempre con la mirada puesta en seguir creciendo en el siguiente período.
  • Camino organizacional: del otro lado de la vereda, para el colaborador también es importante saber cómo le ha ido a la empresa y cuál es el rumbo marcado: los objetivos, estrategias, productos, etc. de cara a un nuevo año. Muchas veces las empresas dan giros importantes, y los colaboradores deben comprenderlo para poder alinearse a ello.
Más allá del tema, el cierre de año es una buena excusa para conversar, plantear, sacarse dudas, refrescar temas, evaluar y reconocer. Es importante que las jefaturas junto con Capital Humano inviertan su tiempo en reunirse y conversar juntos a sus colaboradores, porque aunque sea una charla de breve, la sola actitud de reunirse refuerza, genera confianza y motivación.