El 24 de mayo escuchamos, debatimos y salimos con muchas ganas de ir a más:
más efectividad, pero también más sentido, más creatividad… y sobre todo más conexión.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Con un plantel de expositores de lujo, fueron muchas las ideas que pregnaron ese día:

el llamado a no trabajar para las métricas, sin usar a los canales como soporte de los significados;

que la diversidad enriquece cuando está bien articulada, y que ese también es nuestra misión;

la importancia de empoderar a las personas para que haya diálogos y no una suma de monólogos;

perderle el miedo a las tecnologías (pero no el respeto);

comprender para qué nos necesita la organización;

que para llegar al empleado primero tenemos que haber conectado con lo que nos pasa -en la organización, sí- pero como personas.

Cada participante habrá hecho otro “clipping” de ideas… y es que precisamente esa es la función de una Cumbre: tanto llevarse herramientas para avanzar hoy, como también empezar a descubrir otras formas de hacer las cosas. Y sobre todo: hacerse el momento para inspirarse y reconectar, no solo con los colegas, sino con la vocación que nos ha traído hasta donde estamos hoy.